Estando en la playa Carlos descubrió que yo era gimnasta, era un pequeño secretillo, Sheila también era gimnasta y teníamos exhibición. Al llegar a Mula nos íbamos directamente a casa de Aroa. Carlos y yo llegamos a casa y me puse el mayor y las punteras para ir a entrenar con Sheila, que siempre quedábamos en mi casa para irnos juntas, nos fuimos después de ir a ver entrenar a Aroa todos juntos. Mientras que no venía me puse ha hacerme el moño y me metí al aseo:
-Me encanta que mi novia y mi futura esposa sea gimnasta.-me susurró Carlos al oído mientras que me abrazaba por la cintura por detrás.
-Te quiero, tonto.-le dije apoyándome en su cuello, me encantaba su colonia, Dolce & Gabanna, The One. Ese olor me volvía loca.
-¿O sea que soy un tonto,no?-dijo mirándome con cara de pillo.
-No eres UN tonto, eres MI tonto.-le dije sonriendo.
-Me encanta ser TU tonto.-me dijo dándome besitos en el cuello.
Cuando me terminé de arreglar llegó Sheila, y Blas también venía con ella. Los chicos nos llevaron en coche al pabellón, y ya de paso se quedaron a vernos entrenar. Los chicos se quedaron alucinados.
Cuando terminamos de entrenar, Sheila y yo nos dirigimos hacia donde estaban los chicos sentados, estaban boquiabiertos:
-¿No os duele?-preguntó Carlos con cara de dolor.
-Jajajajajaja, ¡que va! Ya son 7 años entrenando, ya no duele.-le respondí.
Sheila y Blas se fueron, y Carlos y yo nos montamos en el coche y fuimos a casa. Al llegar Carlos me preguntó que cuando era la exhibición:
-Mi amor, ¿cuándo es la exhibición?
-Pues... ¡¡ES EL MISMO DÍA QUE EL PARTIDO DE AROA!!-le dije muy nerviosa.
-¡Cómo! ¿Y qué vamos a hacer!-me preguntó Carlos.
-Pues no tengo ni idea...-le respondí.
"Narra Carlos"
Me quedé alucinado con Ainhoa y Sheila, más con Ainhoa porque era mi novia, claro está, era tan flexible y lo hacía con un sentimiento alucinante, se te ponían los pelos de punta. La exhibición era el mismo día que el partido de Aroa, no sabíamos que hacer, Ainhoa me dijo que si me bañaba con ella y le dije que por supuesto, nos metimos en la bañera y empezamos a hablar:
-Mi vida, ¿y nuestros hijos estarán bien? Lo digo por el tema de la gimnasia y eso.-le pregunte preocupado.
-No, tranquilo, están bien, me he informado y dicen que puedo seguir haciendo gimnasia, pero solo hasta que me empiece a crecer la barriga, y después del parto empezaré otra vez, pero tranquilo, mi amor, están bien.-me dijo ella para informarme y tranquilizarme.
-Pero entonces, ¿qué vamos ha hacer con el partido y la exhibición?-le pregunté de nuevo.
-Mi vida, no lo se, hoy me duele mucho la cabeza y solo quiero estar contigo tranquila y relajada...-me dijo ella con cara de cansancio.
-Esta bien, cielo, vamos a secarnos y nos vamos a la cama.-le dije.
Nos salimos de la bañera y nos fuimos a la cama, Ainhoa no tardó mucho en abrazarse a mi. Cuando note que una lágrima le caía por la cara:
-Mi amor, ¿qué te pasa?-le pregunté preocupado.
-Me ha llamado mi madre, y me ha dicho que le ha llegado una denuncia de mi padre y que nos tenemos que ir de aquí.-me dijo llorando desconsoladamente.
-¿¿¡¡QUÉ , QUÉ!!??-le dije muy cabreado.
-Tranquilo, por favor Carlos tranquilízate, por favor, hazlo por mí.- me dijo llorando aún más.
-Esta bien, pero para de llorar y vamos a dormir, ¿vale?-le dije un poco más calmado.
-Vale, siento que lleves esta vida de mierda por mi culpa.-me dijo muy triste Ainhoa.
-¿Vida de mierda? Mi vida es perfecta a tu lado, si no fuera por ti no estaría así de feliz, vamos a tener dos hijos y estamos juntos, y nos vamos a casar, verás como todo va bien, me tienes, me tuviste y me tendrás aquí siempre, ¿recuerdas?-le dije sonriéndole.
-Llevas razón, mi vida, te amo.-me dijo con su sonrisa perfecta.
-Que descanses mi vida.-le dije.
-No.-me dijo muy seria.
-¿Por qué?-le dije preocupado.
-¿No querrás que me duerma así sin más, no?-me dijo con cara de pícara y mordiéndose el labio.
-Claro que no.-le dije con cara de pillo.
Me encantaban las noches así, cuando se recuperaba, cuando yo la recuperaba...
CONTINUARÁ...
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