Era el último día con los chicos, así que decidimos irnos a pasar todo el día en la playa. Carlos y yo no nos separamos ni un instante, estábamos tristes, pero sabíamos que después de esto íbamos a estar juntos para siempre. Estábamos alejados de lo chicos, porque nos encantaba estar juntos. No sabíamos que pasaba, porque vimos salir corriendo a Chari después de haber estado hablando con Álvaro, Carlos y yo salimos corriendo, cogidos de la mano, para ver que pasaba, al parecer, Álvaro le había gritado a Chari, por eso había salido corriendo y estaba llorando. La verdad es que Carlos y yo no podíamos pensar en los demás, solo podíamos pensar en nosotros, y seguíamos teniendo esa sensación de haber creado vida. Nos quedamos un minuto en silencio, yo no sabía que decir era como si estuviéramos solos en el mundo, jamás había sentido algo así por alguien y creo que el también sentía los mismo por mi... Cuándo era de noche volvimos al hotel, esa iba a ser la última noche juntos hasta dentro de una semana, que era la firma de discos en Murcia. En esa noche no podía faltar un minuto que no estuviéramos juntos. Estando en el coche, Carlos me susurró al oído:
-Esta noche no va a tener comparación con ninguna de las otras noches, sé que tú también tienes esa sensación de haber creado vida, quiero sentirla una vez más antes de la semana que viene, nos vemos a media noche en la puerta de mi habitación, te amo mucho, mi princesa dormilona.
Me quedé sin palabras, lo miré y le sonreí, y le di un beso alucinante, tan alucinante que estuvimos besándonos durante 1 hora. Acabamos con los labios rojos, pero daba igual, la cuestión era besarle y estar con él. Pues llegó la medianoche y me dirigí a su habitación, tal y como habíamos quedado.
"Narra Carlos"
Era ya medianoche y allí estaba ella, tan guapa, tan perfecta, era el amor de vida. Se acercó a mi y me besó, ese era nuestro saludo. Yo le dije:
-¿Preparada mi princesa?
-Contigo siempre me siento preparada.-contestó ella con una sonrisa de oreja a oreja en la boca.
Le tape los ojos con un pañuelo de su color favorito, violeta, la monté en el coche y la llevé donde ella más deseaba ir, encargué una habitación justo al lado de la Torre Eiffel, se veía perfectamente, ella deseaba hacerlo a lo Crepúsculo (Amanecer, parte 1) Era todo idéntico a la peli.
-Esto es perfecto Carlos, eres el mejor, gracias por hacerme tan feliz, jamás me habían tratado así, como una princesa.-dijo ella.
-Te mereces esto y mucho mas, mi reina, no se como te he encontrado antes, sabiendo que ibas a ser mi vida entera.-le respondí.
La habitación solo estaba alumbrada por velas y se veía todo París perfectamente, era hermoso.
Ainhoa me empezó a acariciar el cuello, a besarme tiernamente, y a desnudarme con delicadeza, yo le quitaba la ropa lentamente y con muchísima dulzura, estábamos impacientes, pero los dos sabíamos que había que aprovechar cada segundo juntos. Cuando ya estábamos los dos desnudos nos miramos fijamente y nos empezamos a besar, yo la tomé y la tumbé en la cama, me miró fijamente y me dijo:
-Hagámoslo, creémos vida, esta noche.
Los dos cerramos los ojos y comenzamos ha hacerlo. Sabíamos que esta noche todo iba a ser diferente, iba a haber muchísimo más amor que nunca, íbamos a desnudarnos por dentro...
Esa noche los dos fuimos uno... Ahora si que habíamos creado vida.
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario