Carlos y yo lo celebramos a nuestra manera, nos pusimos ha hablar de nuestros gemelos. Decidimos que íbamos a coger cita en el ginecólogo para ver que nuestros bebés estaba, bien, y también queríamos saber que eran, si eran dos niños, dos niñas o niño y niña, aunque eso no se sabría hasta los seis meses de embarazo. Esa misma tarde habíamos quedado con los chicos, y con nuestro mejor amigo, José Ramón. Carlos estaba súper emocionado porque iba a conocer mi pueblo y a mis amigos, pero estaba un poco nervioso por la reacción de mi familia al enterarse, ya que como estaban en el extranjero no sabían nada. Bueno, Carlos y yo no sabíamos que ponernos, así que fuimos a una tienda del pueblo para ver ropa. Cuando terminamos de comprar, yo había elegido esto:
Carlos no sabía que ponerse, así que le aconseje e iba así vestido:
Iba guapísimo, como siempre y como él es, guapo. Bueno, todavía no era la hora así que nos sentamos un ratito en el sofá y nos abrazamos:
-Ainhoa, ¿cómo crees que le caeré a tus amigos?-me preguntó.
-Pues genial, además ellos son súper agradables y muy simpáticos, sobre todo Ana.-le respondí.
-¿Ana?¿Quién es?-me volvió a preguntar.
-Es una chica genial, que te ayuda en lo que hace falta, y que te hace ver las cosas por el lado positivo.-le contesté.
-Pero tú eres mejor que ella y que todas esas cosas.-me dijo.
-Te amo, mi vida.-le dije.
Nos besamos y se nos había hecho la hora de irnos nos peinamos, y nos perfumamos y salimos los dos cogidos de la mano hacía los chinos, y allí estaban todos los chicos esperando, pero...
"Narra Carlos"
Pues Ainhoa y yo íbamos a ser padres de gemelos, lo único que me preocupaba era la reacción de su familia, no se como se lo tomarían, o ni siquiera si les gustaría. Bueno, no era momento de pensar en eso, solo quería estar con ella y conocer a su gente, me había hablado muy bien de todos sus amigos, aunque me daba vergüenza ya que no los conocía. Mientras que llegábamos a los chinos, Ainhoa me iba hablando de todo el pueblo, yo me quedaba fascinado, parecía una profesora, yo no podía parar de mirarla, iba tan feliz hasta que:
-Mira Carlos.-me dijo.
-¿Qué pasa, mi vida?-le contesté.
-Mira, mi amor, ese es mi padre biológico, no se quiso hacer cargo de mi y ahora me ve y se esconde para no verme, a mi madre y a mi nos arruinó, por eso mi familia se tuvo que ir al extranjero a vivir, mi cielo.-me respondió.
Me quedé alucinado, ¿cómo alguien puede hacerle eso a una personita tan perfecta? En serio, me dio mucha rabia que a mi princesa le hicieran eso, y más su padre, solo le dije esto:
-Tranquila, mi vida, ahora estas conmigo y no te va a pasar nada, y a nuestros bebés tampoco.
Ella me miró, sonrió y me besó. Llegamos a los chinos y a parte de sus amigos, había alguien más...
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario