Carlos y yo ya llevábamos una semana, pero sabíamos que lo nuestro iba a ser para siempre, así que Carlos decidió de llevarme a conocer a sus padres y a su familia. A mi me encantaba la idea, pero me daba un montón de corte y de vergüenza, hasta incluso me preocupaba no caerle bien a sus padres, esto me hacía ponerme muy nerviosa y ponerme a temblar. Llegó el día, hicimos las maletas, las pusimos en el maletero y nos subimos en el coche, estaba tan nerviosa que Carlos se dio cuenta de que estaba temblando:
-Tranquilízate, mi vida, verás como todo sale bien.
-Lo sé, mi amor, pero me preocupa no gustarle a tus padres.-le dije.
-¿Cómo no les vas a caer bien si eres perfecta, amable, súper simpática y muy buena persona?-me dijo.
Lo miré, sonreí y lo besé. Arrancó el coche y nos dirigimos camino hacia Alicante. A las dos horas vimos un cartel que ponía: "Bienvenidos a Alicante". Vale... Me quedaban minutos para conocer a la familia de mi novio... Estaba súper nerviosa no sabía que hacer. Carlos aparcó el coche y me miró:
-¿Preparada?
-Creo que no...-le respondí.
-Confía en mi, tu solo cógeme la mano y no me la sueltes, ¿vale?-me dijo.
-Jamás te soltaré, mi vida.-le dije.
Nos besamos, y le agarré la mano, estaba temblando, y Carlos lo notó, me mirabay se reía hasta que llegamos a su casa y... Entramos:
-Hola mamá, hola papá.
-Hola, hijo, ¿qué tal tu viaje?-le preguntó su madre.
-Muy bien, mamá... Tengo que presentaros a alguien muy especial para mi.-dijo él.
-Hola, ¿que tal?-dije yo muy nerviosa y temblando.
-Esta es Ainhoa, mi novia.-dijo Carlos.
-Anda, mira que guapa y que educada.-dijo su padre.
-Gracias, señor, mucho gusto en conocerles.-dije yo.
-Y encima de todo simpática, has tenido muy buen ojo Carlos.-dijo su madre.
-Gracias, señora, me van a sacar los colores.-dije yo muy colorada.
-Jajajaja, que niña más graciosa.-dijo su padre.
-¿Y pensáis casaros?-preguntó su madre.
Carlos y yo nos miramos, nos pusimos muy colorados, yo no sabía que decir, así que respondió Carlos:
-Pues de momento estamos viviendo juntos, y pensamos irnos a vivir a Madrid, a mi piso, con los chicos, somos como una familia, y no queremos estar separados.-dijo Carlos.
-Ya, pero no me has respondido a la pregunta.-dijo su madre.
-Bueno, déjalos que se vayan a descansar que estarán cansados, mucho gusto en conocerte, Ainhoa.-dijo su padre.
-Lo mismo digo.-dije yo.
-Bueno, nos vamos a mi habitación a descansar un rato.-dijo Carlos.
-Carlos, hemos comprado una cama de matrimonio, nos daba la sensación de que vendrías acompañado.-dijo su madre.
-¡¡MAMÁAA!!-dijo Carlos.
-¿Qué? Encima de todo que me preocupo por vosotros.-dijo su madre.
-Tienes razón, bueno ahora bajamos a cenar.-dijo Carlos.
Subimos a su habitación, y nos tumbamos en la cama, su habitación era preciosa, pero el aún era más precioso. Carlos no tardó mucho en preguntarme:
-¿Ves como no ha sido tan malo?
-Sí, tenías razón, pero la verdad son muy simpáticos y confié en ti y me relajé.-le dije.
-Te amo.-me dijo.
-Y yo a ti aún más.-le contesté.
-Bueno y...-me dijo él.
-¿Qué?-le dije.
-Bueno, mi madre ha preguntado lo de casarnos...-me respondió.
En ese momento el silencio se hizo en la habitación, así que para romper el hielo le pregunté a Carlos como le íbamos a decir a sus padres que estaba embarazada, y de gemelos:
-Bueno, ¿como le vamos a decir a tus padres que estoy embarazada de gemelos?
-Yo creo que eso nos saldrá solo, ahora cuando estemos cenando se lo decimos.-me dijo Carlos.
Se hizo la hora de cenar, y bajamos al comedor a ayudar a sus padres a preparar la cena y a poner los cubiertos. La madre de Carlos y yo nos quedamos solas en la cocina, me daba tanta vergüenza estar con su madre que estaba súper callada, pero ella era muy simpática y empezó ha hablarme:
-¿Y cuándo me vais ha hacer abuela?
-Pues resulta que ya lo es.-le respondí yo.
-¿Enserio?-me preguntó.
-Sí, y de gemelos.
-¡¡CARIÑOO, QUE SOMOS ABUELOS DE DOS PRECIOSOS GEMELOS!!-dijo la madre de Carlos.
Carlos y su padre se asustaron con el grito así que vinieron corriendo a la cocina haber que pasaba:
-¿Qué pasa?-preguntó el padre de Carlos.
-¡Qué somos abuelos de gemelos!-dijo su madre.
-¡Anda, y porque te daba vergüenza, eh, pillina!-me dijo Carlos.
-Bueno, pues ahora que vais a ser padres tenéis que ser muy responsables, y nosotros estaremos aquí para lo que necesitéis.-dijo su padre.
-Muchísimas gracias, son ustedes súper humildes conmigo, de verdad, muchas gracias.-le dije yo.
-¡De gracias nada, para eso estamos! Y nada de ustedes, suegro y suegra que ahí confianza, además tu ya eres de la familia, nuera.-me dijo la madre de Carlos.
Esas palabras me sacaron una sonrisa de oreja a oreja, la cena fue perfecta, a los padres de Carlos les encantaba la idea de ser abuelos y de que Carlos y yo estuviéramos juntos, al día siguiente, Carlos decidió hacer fiesta...
"Narra Carlos"
Mis padres ya conocían a Ainhoa, la verdad es que todo salió perfecto, mejor de lo que me esperaba incluso. Mis padres tenían casa en la playa, así que decidió invitar a los chicos y pasar allí el fin de semana.
Antes de irnos para la playa, me quedé cinco minutos hablando con mis padres:
-Mamá, no sé como decírselo...
-Tu solo déjate llevar, es lo mejor.-me dijo mi madre.
-Eso, hijo, hazle caso a tu madre y suerte.-me dijo mi padre.
-Gracias, os quiero.-les contesté.
-Y nosotros a ti, tened cuidado y pasároslo bien.-me dijeron mis padres.
Me monté en el coche, y Ainhoa estaba esperándome en el asiento del copiloto, me miró y sonrió. Me acerqué a ella y la besé. Al llegar a la playa allí estaban todos esperándonos, menos Dani y Aroa que siempre llegaban tarde. Nos esperaba un fin de semana lleno de sorpresas, sobre todo a Ainhoa, porque...
CONTINUARÁ...
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